“No importa lo que hagas, pero hazlo con cariño”


Marlon Gomez | 12/22/2016, midnight
“No importa lo que hagas, pero hazlo con cariño”

“¡Híjole!, eso fue el siglo pasado”, dice entre risas al recordar cuando comenzó su profesión como peluquero y barbero. No es broma, ya que fue en 1964 cuando Antelmo Lengorreta, con apenas 13 años de edad, comenzó a trabajar en la Peluquería Lengorreta, un negocio familiar que su padre creó en un anexo de su casa.

La necesidad de generar ingresos fue el factor que lo indujo a convertirse en barbero para aquel negocio ubicado en la calle Victoria en Naucalpan de Juárez, en el Estado de México. “La situación estaba difícil y mi papá me pidió que le echara ganas a las tijeras”, recuerda.

Antelmo Lengorreta ofrece sus servicios los 7 días de la semana en Pronto Cuts, en el 2604 E. 7th St., en Austin (TX 78702). Sólo atiende con previa cita, llamando al (512) 803-7443.

Siendo apenas un niño, Antelmo aprendió a usar las tijeras junto a su padre; pero en la adolescencia le tocó dedicarse de lleno a esta profesión. Aunque en muchas oportunidades pensó en cambiar de oficio, con los años desarrolló amor por su trabajo y ya de adulto se especializó como cosmetólogo en Ciudad de México.

Hace 20 años, Antelmo se vino a Estados Unidos junto a su esposa y a sus tres hijos, buscando mejores oportunidades. Tras probar otras ciudades, en el año 2003 llegó a Austin, donde decidió radicar. “Es una ciudad muy limpia, con gente muy cariñosa y buen clima. Es donde mejor me he sentido desde que vine a Estados Unidos”, dice.

Y durante los últimos 13 años su familia ha crecido. Sí, prefiere llamarlos familia antes que clientes, porque para Lengorreta esa es una de las mejores cosas de ser barbero o peluquero: “Te haces parte de sus vidas, te invitan a sus fiestas, se convierten en tus amigos y hasta parte de tu familia. Lo más bonito de esta profesión es eso, la convivencia con la gente, porque pasas todo el día hablando de todo, aunque sean mentiras”, asegura entre risas.

Al otro lado del salón, Mark Lira lo reafirma: “Somos casi familia”. Mark es cliente de Antelmo desde el 2003, cuando apenas tenía 15 años. Ahora espera a que Antelmo Lengorreta le corte el cabello a uno de sus hijos mientras él y otro hijo esperan su turno. Para Mark una de las mejores cosas del servicio de Lengorreta es la puntualidad: “Con el maestro (como lo llama) no tienes que pasar horas esperando. Haces tu cita y si llegas a la hora, el maestro tiene la silla lista, esperándote”.

Y es que una de las particularidades de Antelmo es que sólo ofrece sus servicios con “previa cita”, no atiende a clientes que llegan al local, sino que deben llamar para reservar su corte.

Quienes prefieren el servicio de Antelmo saben que recibirán un trato cordial y se irán a casa contentos con los resultados. “La cosa es hacerte amigo del cliente y ofrecer tu mejor esfuerzo.

Tijeras a domicilio

De su infancia, Antelmo recuerda que su padre comenzó trabajando a domicilio. Viajaba en bicicleta hasta las casas de sus clientes y en cada lugar atendía a varios miembros de la familia. Y así lo hizo hasta que en 1960 abrió las puertas la Peluquería Lengorreta, que aún existe y es atendida por su hermano Javier, en la misma calle Victoria en Naucalpan de Juárez.

Si eres responsable, ofreces buen servicio y buen trato, los clientes van a volver y te van a recomendar. Ese es el secreto del éxito”. Antelmo recuerda que su padre decía: “Trata bien al cliente y ofrécele lo mejor de ti. En cualquier profesión, no importa lo que hagas, pero hazlo con cariño y da tu mejor esfuerzo, sino vas a vivir renegando”.

Antelmo no reniega, al contrario, con cada cliente disfruta de una nueva conversación, en la que se comparten historias y comentarios que pueden ir desde las familias hasta la política. Y así transcurren los siete días de la semana en su vida, sin posibilidad de aburrirse.

Tradición de tijeras

El maestro de Antelmo Lengorreta fue su padre. Dos de sus hermanos, Marta y Javier, también trabajaron con ellos en el negocio familiar.

En Estados Unidos, la tradición continuó cuando Antelmo le enseñó a sus tres hijos las técnicas básicas de las tijeras, pero fue su hija menor la única que se dedicó a la barbería.

En la actualidad, Antelmo ofrece sus servicios en Pronto Cuts de la calle 7th. Su meta es abrir su negocio propio. Lo tiene todo planificado: los barberos tendrán uniformes, el sueño será blanco y negro y los sillones serán clásicos.

“Esta es una profesión muy noble y hay que conservarla, con la cordialidad y el respeto a los clientes. Hoy en día podemos aprovechar el auge, ya que hay cortes y técnicas novedosas, pero quiero abrir las puertas de una barbería que ofrezca todo lo nuevo en un ambiente tradicional y profesional”.

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