Las secuelas del COVID-19


Agencias / Cortesía | 9/3/2020, midnight
Las secuelas del COVID-19
LA LUCHA CONTINÚA. Los efectos del COVID-19 en nuestro cuerpo y mente no terminan cuando se recibe el alta hospitalaria tras superar el padecimiento. Nuestros pulmones, corazón, estómago, hígado, riñones y cerebro pueden verse afectados a mediano o largo plazo. |

En el mundo, más de 15.8 millones de personas han recibido el alta hospitalaria tras superar el COVID-19; sin embargo, las secuelas en cuerpo y mente no terminan cuando finaliza el tratamiento médico contra la infección: pulmones, corazón, estómago, hígado, riñones y cerebro son afectados en el mediano o largo plazo.

Según un estudio reciente de la American Medical Association, la mayoría de los pacientes recuperados del coronavirus –todos, no solo los que llegaron a cuidados intensivos– tienen al menos un síntoma persistente dos meses después de haber sido dados de alta.

La principal secuela es la fibrosis pulmonar, una condición médica que hace que los pulmones se endurezcan, lo que produce dificultad respiratoria crónica y progresiva. Hay muchos pacientes que refieren disminución en su función respiratoria, no hacen fibrosis, pero se sienten más agitados, cansados y tardan más en recuperar su función habitual, básicamente la capacidad para realizar las mismas actividades de antes de la enfermedad.

Estas secuelas están caracterizadas por dolor en el pecho o en la espalda, sensación de falta de aire, dificultad para respirar, agitación cuando hablan o suben escaleras y están relacionadas con el desgaste y la falta de acondicionamiento físico por haber estado en reposo por un tiempo prolongado. Estas secuelas durarán en promedio entre un mes y medio a dos meses. La buena noticia es que, con una terapia física adecuada y ejercicios de rehabilitación, estas personas suelen responder positivamente y recuperarse.

Al ser una enfermedad infecciosa que se transmite por las gotículas generadas cuando una persona infectada tose, estornuda, habla, canta o espira, el COVID-19 afecta principalmente al sistema respiratorio del paciente; sin embargo, los científicos han aprendido que se trata de una enfermedad multisistémica, es decir, que afecta a diversos órganos del cuerpo como el sistema nervioso, cardiovascular, gastrointestinal o el genito-urinario.

Además de las secuelas en varios sistemas del organismo, los pacientes que han sido dados de alta pueden presentar afecciones en la memoria y en la atención debido a lesiones neuropsiquiátricas. Esto podría generar un deterioro cognitivo a largo plazo como deficiencias de la memoria, atención o velocidad de procesamiento y funcionamiento, junto con pérdida neuronal difusa.

Ante la manifestación de esos cuadros, se recomienda una supervisión constante del paciente: anotar cualquier cambio de conducta, supervisar su ciclo de sueño y su alimentación, darle soporte emocional necesario al paciente y su familia.

El DATO

Además de las secuelas internas, externamente los pacientes pueden reportar úlceras de presión por los estadios largos en las camas de hospitalización.

DEBE SABERLO

Una vez recuperado de la enfermedad producida por la COVID-19, un paciente debe mantener una alimentación balanceada que le brinde energía para mantener un peso adecuado.

Las proteínas, las vitaminas y los minerales fortalecen las defensas naturales del organismo. Estos elementos se encuentran en cereales como el arroz y tubérculos como la papa y el camote. También en carnes y lácteos.