PARA COMPETIR CON CHINA: Debemos negociar con inteligencia y tino


Agencias / Cortesía | 2/1/2018, midnight
PARA COMPETIR CON CHINA: Debemos negociar  con inteligencia y tino
PRUDENCIA. Nuestro país es tanto un gran importador como exportador de materias primas, y China es uno de nuestros principales socios. Pekín ha sido señalado por el presidente Trump como ‘especialmente culpable de socavar la industria estadounidense’. |

Las materias primas estarían particularmente expuestas si la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las lavadoras y a los paneles solares extranjeros provoca una represalia comercial con naciones de todo el mundo, especialmente con China, que es nuestro principal socio comercial.

Si bien las autoridades chinas han dicho que los aranceles a los paneles solares y las lavadoras correspondían a un ‘mal uso’ de las medidas comerciales, la respuesta oficial (hasta el cierre de esta edición) ha sido limitada. Sin embargo, de darse una disputa comercial entre Estados Unidos y China, estos serían los puntos críticos en el comercio de los principales bienes básicos entre ambos países:

Aluminio. El metal de origen chino tiene profundas raíces en Estados Unidos: corresponde al 31% de las compras en el extranjero del metal en forma semiacabada. Trump analizará los resultados de una investigación de la denominada Sección 232 a las importaciones, presentados por el secretario de Comercio, Wilbur Ross. El presidente tiene 90 días para responder a cualquier amenaza imponiendo aranceles y cuotas o entablando conversaciones con productores extranjeros para encontrar una solución. Es muy probable que Trump imponga gravámenes a este metal que se usa en todo: desde vehículos hasta latas, lo que podría aumentar los costos para los estadounidenses. Mientras tanto, las exportaciones chinas siguen creciendo.

Acero. Trump también analizará los hallazgos de una investigación de la Sección 232 al acero. Si bien Estados Unidos es el mayor importador mundial, no depende tanto de China como en el caso del aluminio. Las compras estadounidenses en los primeros 11 meses del año pasado (2017) fueron de aproximadamente 32 millones de toneladas, con Canadá, Corea del Sur y Brasil como sus principales proveedores.

El principal productor del mundo, China, ni siquiera está en nuestra lista de diez proveedores de este metal; es más, las exportaciones del país asiático se están reduciendo. La decisión de aumentar las barreras a la importación tendría un impacto limitado en el mercado global, pero perjudicaría a la economía estadounidense al encarecer el acero nacional.

Soja. Si China quiere devolver el golpe, la soja podría ser un arma. Eso afectaría a los agricultores estadounidenses, que vendieron 13,900 millones de ese bien básico a la nación asiática el año pasado (2017). Mientras que China es nuestro mayor mercado para las semillas oleaginosas utilizadas en la alimentación animal, las crecientes existencias mundiales y la proyección de cosechas extraordinarias en Brasil y Argentina hacen que Pekín tenga una gama de vendedores a los que recurrir en caso de una represalia por las importaciones estadounidenses.

La carne. El año pasado, el país asiático reinició las compras de carne de res estadounidense, levantando una prohibición vigente desde 2003 a raíz de la enfermedad de las ‘vacas locas’.

Las importaciones de carne fueron el segundo intercambio comercial agrícola más valioso entre Estados Unidos y China el año pasado, con un valor aproximado de 1,300 millones de dólares. Nuevamente, Brasil y Argentina podrían reemplazar a nuestro país si China decide un ojo-por-ojo comercial.

Petróleo. El auge del shale ayudó a Estados Unidos a desafiar a Rusia y Arabia Saudita como uno de los mayores productores del mundo; y el fin de una prohibición de cuatro décadas a las exportaciones de crudo significa que su suministro se dirige a naciones de todo el mundo. Y China recibe sus embarques con mayor beneplácito que cualquier otra nación.

Las importaciones de petróleo estadounidense aumentaron casi un 1,500% en 2017, con compras valoradas en unos 3,200 millones. Aun así, nuestro país fue solo el decimocuarto (14) mayor vendedor al principal importador del mundo el año pasado, China, que tiene una gran cantidad de proveedores desde Arabia Saudita hasta Angola y Rusia, que quieren cubrir esa demanda. Eso significa que los vendedores de crudo estadounidense saldrían perdiendo ante un cliente apreciado si se impusiera cualquier restricción, mientras que la nación asiática resultaría relativamente ilesa.