• 12:19 p.m., 22/11/2017

El contratiempo ruso


REDACCION EL MUNDO | 11/9/2017, midnight
El contratiempo ruso
Donald Trump contra Hillary Clinton |

Las acusaciones del Procurador Especial Robert Mueller, que investiga la intromisión de Rusia en la campaña presidencial estadounidense de 2016, en desmedro de Hillary Clinton, fueron explosivas. El escándalo reventó el pasado 30 de octubre.

El fiscal especial Mueller ya presentó cargos penales contra varios personajes de la campaña electoral de Trump.  Se trata de la peor crisis del sistema político estadounidense en la historia de este país. Los doce cargos contra Paul Manafort, jefe de la campaña de Trump, y su asociado Rick Gates, y también integrante de la campaña, podrían acarrear una pena combinada de 80 años en la cárcel para cada uno. La acusación de conspiración es la más grave. La situación del tercer involucrado es diferente y más peligrosa para la campaña. George Papadopoulos fue asesor de Trump en la campaña presidencial y se confesó culpable de haber mentido al FBI bajo juramento. Su forma de evitar una pena carcelaria colosal es colaborar con la investigación dando detalles de las gestiones que realizó con los rusos. Y realizó numerosas gestiones. Todavía falta precisar el contenido y alcance de las mismas y, sobre todo, determinar en qué medida comprometían a sus jefes, incluido el presidente.

La Casa Blanca ha descartado las acusaciones y sostiene que los hechos por los que se acusa a Manafort y su socio son anteriores a su incorporación a la campaña. Las acusaciones fiscales se refieren a la actuación de ambos como agentes de Ucrania sin haberse registrado y al lavado de cuantiosas sumas de dinero sin haberlas declarado con fines taxativos. En cuanto a Papadopoulos, la Casa Blanca sostuvo que se trataba de un joven colaborador sin ninguna trascendencia.

Prominentes senadores Republicanos han sostenido que Trump debe continuar colaborando con el fiscal Mueller, pero que pretender defenestrarlo del cargo, como han plantea un gran sector de la población, sería una catástrofe. Si Watergate fue una crisis entre Demócratas y Republicanos con un presidente corrupto de por medio, el ‘affaire ruso’ demostraría turbios arreglos entre la campaña electoral de Donald Trump con el gobierno ruso de Vladimir Putin. 

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