• 11:27 p.m., 21/11/2017

¿Eres un padre sobreprotector?


REDACCION EL MUNDO | 5/11/2017, midnight
¿Eres un padre sobreprotector?
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El deseo y amor que les tenemos a nuestros hijos es incomparable; siempre vamos a querer lo mejor para ellos, por eso les brindamos protección y amor desmedido. Pero hay conductas que, sin darnos cuenta, escapan de las manos de algunos padres o madres de familia, tal como la sobreprotección, una forma obsesiva y desmedida (de forma inconsciente) que nace en querer estar siempre al pendiente de ellos, sin darnos cuenta el daño emocional que les causamos. Son siete las actitudes que los progenitores deben evitar:

– Inseguridad a que tus hijos no podrán. Responder adecuadamente a los desafíos del mundo que los rodea, en esta desconfianza les estamos diciendo implícitamente, sin quererlo: ‘no eres capaz’, lo cual tiene por consecuencia llevar esta sensación hasta adultos.

– Miedo, el mundo es un lugar peligroso. Desconfía de todo y de todos, porque a menos que yo como padre/madre estemos contigo, te puede pasar ‘algo’, el miedo frena, el desarrollo del niño, porque le enseñaron que solo junto a sus padres puede dar un paso sin que le pase nada.

– Quieres evitar su dolor o incomodidad. Esta actitud parece lógica y se puede hacer adecuadamente conversando y aconsejando a los hijos, pero los problemas ocurren cuando por evitar el dolor, incomodidad y problemas se le prohíbe a los hijos actividades en donde podrían dañarse como: correr, jugar, tener un enamorado, hacer mucha tarea (algunos padres se dedican a hacer tareas). En casos extremos hay padres que no les permiten trabajar a sus hijos adultos y los mantienen en casa ‘seguros’.

–  ‘Yo sé cómo son las cosas’. Aquí se le dice al hijo que solo ellos conocen como hacer las cosas bien, descalifica lo que piensa el hijo sin darle mayores explicaciones sobre los hechos, se le pide que antes de hacer cualquier cosa le pregunte a papá o mamá, esta costumbre sigue hasta que se hacen mayores; estableciéndose la creencia por parte de los hijos, ‘lo que pienso no es bueno, necesito de alguien que decida por mi…‘, el detalle aquí es que los padres no siempre estarán a nuestro lado, y dejan su autonomía de lado.

– Haces las cosas por ellos. A pesar que son capaces, no les permites hacer cosas por sí mismos, de acuerdo a la edad, cómo por ejemplo: bañarse solos, ponerse la ropa, comer, hablar con los profesores. Esto los inhabilita mentalmente a la acción. A cualquier demanda de los hijos los complacen rápidamente, ya que no soportan verlo llorar o quejarse.

– Justificas sus actos. No dejas que asuman la responsabilidad por sus actos, al considerarlo un niño(a), que es víctima de las circunstancias, aunque cometan errores, los encubren, no les llaman la atención, ni castigan estos actos, es decir los límites no quedan claros y no aprenden de sus errores.

– Sentirse culpables. Se sienten responsables por todo lo que les ocurre a sus hijos, incluso por enfermedades. Se atormentan así mismos los sufrimientos y errores de sus hijos, queriéndolo resolver con más sobreprotección.

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