El acoso sexual también es agresión


La mujer debe denunciar cualquier conducta indebida y el hombre entender que la mujer debe ser tratada con respeto genuino

3/5/2015, midnight
El acoso sexual también es agresión

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer en aquellos países en los que la mujer es considerada en igualdad de condiciones y con Derechos Humanos consagrados en los textos legales. Aunque, no siempre en la práctica sea así.

El día en que se conmemora y promueve el valor de la mujer y su contribución a la sociedad, el mensaje es casi siempre hacia ellas: Se pide participación, apertura y cero tolerancia ante el maltrato. No sería necesario invocar a estas acciones si no fuera porque la mujer constantemente está expuesta a algún tipo de maltrato: violencia familiar, abuso sexual, violación, maltrato psicológico, pago desigual, falta de oportunidades laborales por su género. Sin embargo, muchas veces se deja pasar por alto algo una actitud que carcome lentamente a las mujeres: el acoso sexual.

En comparación con el abuso sexual, el acoso (sexual o no) no es considerado un delito penal en Texas. La mujer puede recibir –impunemente– indirectas obscenas, chiflidos, miradas y demás, a menos que éstas se hagan en un ambiente laboral (donde es común que suceda), según la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo (U.S. Equal Employment Opportunity Commission /EEOC).

El acoso sexual puede darse en el hogar, en el trabajo, en los centros de estudio o en público. Es una actitud no deseada por la persona que lo recibe (en este caso la mujer) que de halagador no tiene nada, por el contrario, intimida, hostiliza, humilla y ofende.

Cualquier mujer puede ser víctima de acoso sexual, sin importar su edad, raza o condición social.

UNA LíNEA DELGADA

Estos gestos, que para algunos pueden resultar naturales e inofensivos, pueden ser consideradas acoso sexual:

l Chistes vulgares.

l Comentarios de índole sexual

l Piropos ofensivos.

l Hostigamiento constante.

l Miradas lascivas.

l Gestos obscenos.

l Contacto físico no deseado

(besos en la mejilla, sujetar la cintura, pasar la mano por la

espalda, abrazos apretados.

¿A quién temer?

Existen dos tipos de acoso sexual reconocidos legalmente: aquel que ofrece un ‘beneficio’ por el ‘intercambio’ de favores sexuales y el que persigue a la persona, encubierta en una falsa amistad, aprovechando el miedo que esa conducta puede ocasionar.

No existe un patrón que defina a un acosador sexual, pero la mayoría de acosadores no aparentan ser hostiles al principio. Todo lo contrario: su imagen es la de un individuo con valores, bonachón, solidario, fraternal. Muchos utilizan como excusa para acercarse a la mujer el que sus matrimonios pasen por un mal momento o sean fallidos. Así van ganando la confianza de quien será su víctima, escarbando en secretos personales que después serán utilizados como chantaje emocional. Luego, sí la mujer no demuestra ningún interés por ellos, se tornan obsesivos y llegan a ser violentos y vengativos.

Consecuencias graves

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las mujeres víctimas de acoso sexual tienen 3 veces más probabilidades de sufrir de depresión; 6 veces más probabilidades de sufrir de trastorno de estrés post-traumático; 13 veces más probabilidades de abusar del alcohol; 26 veces más probabilidades de abusar del uso de drogas y 4 veces más probabilidades de cometer suicidio.

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