• 12:26 p.m., 16/12/2017

El epicentro de la violencia


Miles de soldados y policías han sido desplegados a Tamaulipas ante el incremento de las actividades de los narcotraficantes

4/16/2015, midnight
El epicentro  de la violencia

“Les recomiendo que si no tienen alguna actividad extraordinaria en la calle se resguarden en sus casas”. “Dios tiene el control de todas las cosas, sigamos orando por nuestra querida ciudad”. Esos son algunos ‘tuits’ publicados por Leticia Salazar Vázquez, alcaldesa de Matamoros (Tamaulipas).

Los mensajes tendrían nada de particular si no fuera porque la ciudad vive una intensa jornada de violencia con enfrentamientos armados entre bandas de narcotraficantes. La petición de orar fue interpretada como una medida desesperada de la alcaldesa, pero así es la vida en Tamaulipas, donde miles de policías, soldados y marinos no han logrado contener la violencia en algunas zonas del estado.

EL DATO:

En Tamaulipas confluyen algunas de las principales rutas del tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Por Tamaulipas corren varias de las principales rutas del tráfico de drogas del país, armas, dinero y personas, por lo que desde el 2010 el estado es disputado con regularidad por cárteles rivales. A partir de mayo del 2014 el gobierno federal aplica una estrategia especial de seguridad, que ha reducido los índices de violencia en más de la mitad del estado. Pero aún quedan zonas de conflicto, especialmente en Matamoros.

Sin embargo, la guerra de cárteles es solo una parte del conflicto. La violencia no se puede contener porque las organizaciones criminales del Golfo y Los Zetas capturaron a varias autoridades municipales y del estado. Ésta no es una sospecha nueva: incluso el Gobierno Federal de Estados Unidos investiga a tres exgobernadores de Tamaulipas por presuntos vínculos con la delincuencia organizada.

La violencia ha llegado a tal nivel en Tamaulipas que los cárteles marcan el tipo de información que se publica en la mayoría de los medios de prensa locales. Desde hace varios años muchos periodistas no informan de los hechos de violencia, por las frecuentes amenazas de muerte que reciben de la delincuencia.

Tamaulipas se ha convertido en una zona de silencio donde prácticamente la única forma de conocer lo que sucede es a través de Internet y las redes sociales. Y aún así, los cárteles también intentan cerrar esta ventana de información y son señalados por los asesinatos de varias personas que habían publicado alertas o denuncias contra delincuentes.

No basta con los buenos deseos para superar la violencia narcotraficante. El gobierno federal debe tomar la decisión de castigar, investigar y detener a los políticos que están protegiendo a las organizaciones criminales. AGENCIAS

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