En días recientes puse mucha atención al caso de Alejandrina Cabrera, una joven hispana a quien un juez negó el derecho de postularse para el Consejo Municipal de San Luis, una pequeña ciudad fronteriza en el estado de Arizona, por no saber el “suficiente” inglés para ejercer el cargo. En un principio, mi tradición latina se puso a favor de Cabrera, pero luego de analizar bien las circunstancias florecieron una vez más el hecho e importancia de aprender bien el idioma inglés.
La anterior pregunta me recuerda a las publicidades de cervezas que sólo dicen lo sabrosa que es y no muestran los accidentes automovilísticos o los conflictos familiares que provoca su consumo excesivo. No saber inglés pone al inmigrante en miles de desventajas y en riesgos. ¡O nunca ha escuchado que más de uno ha sido embaucado porque firmó un documento que no entendía! ¡O que otro no supo defenderse porque no sabía lo que le decían! Ejemplos de las consecuencias de no hablar el idioma hay muchos, y todos son lamentables.












