Comencé mi primer negocio a los 18 años. En aquel entonces era un adolescente con bastos conocimientos de computación, así que tomé la decisión de aprender diseño gráfico por mi propia cuenta y vender mis servicios como diseñador independiente de negocio en negocio, de puerta en puerta.
Este negocio me llevó a conocer un caballero por encima de los 50 años que se lanzó a la aventura de montar un pequeño súper mercado. Este hombre había dedicado más de 30 años en trabajar para una compañía empaquetadora. Se armó de valor, sacó gran parte de sus ahorros para capitalizarse y establecer el negocio.












