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Lunes 20 de Mayo, 2013
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Usted esta aquí Columnistas María Marín

¿QUÉ NECESITA UN HOMBRE?

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Sin duda, la respuesta de muchas a esta pregunta es: ¡sexo! Toda mujer, al igual que yo, se ha cuestionado por qué los hombres necesitan tanto el sexo. No estoy insinuando que nosotras no lo deseamos, pero todavía no conozco a una dama que no quisiera que su marido fuera más romántico y menos sexual, y tampoco conozco a un caballero que no desee que su mujer sea más erótica y menos sentimental. Somos diferentes físicamente, sicológicamente y emocionalmente. Así que no es sorprendente que no seamos iguales sexualmente. Nosotras, opuesto a ellos, podemos sentir un gran éxtasis con tan sólo abrazarnos y acurrucarnos tiernamente con nuestra pareja, mientras que un hombre  depende del acto sexual para sentirse realmente satisfecho.

Nosotras percibimos el deseo sexual de los varones como una satisfacción estrictamente física. Sin embargo, un estudio demostró que el 97 por ciento de los hombres dice que tener sexo no es suficiente, sino que lo que es aún más importante es sentirse apetecido por su pareja. O sea, cuando una mujer tiene sexo sencillamente por cumplir, pero lo hace sin interés o deseo, esto hace al hombre sentirse vacío.

¿QUIÉNES SON MÁS CELOSOS?

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Esta pregunta es tan controversial como ¿quiénes son más mentirosos, ellos o ellas? o ¿quién es más inteligente, el hombre o la mujer? Sobre las respuestas a estas interrogantes nadie tiene la contestación correcta. Todo el mundo opina: “Depende de la persona y la situación”. Sin embargo, cuando de celos se trata me atrevo a decir que tengo la respuesta: ¡los hombres son más celosos! Llegué a esta conclusión por los siguientes tres hechos:

1. Liberación femenina: Hace años atrás las mujeres permanecían en el hogar. Por eso el hombre no tenía que preocuparse de que otro mirara a su mujer. Pero desde la liberación femenina, la mujer trabaja fuera del hogar, es más independiente y tiene más roce social, lo cual ha creado más inseguridades en el hombre, haciéndolo más celoso.

2. Promiscuidad: Por naturaleza el hombre es más promiscuo que la mujer. También por naturaleza juzgamos a otros de acuerdo a nuestras acciones. Como dice el refrán: “El ladrón juzga por su condición”. En otras palabras, el hombre la cela más porque teme que ella sea como él: “Así de fácil como yo puedo ser infiel, ella también puede caer en la tentación”.

¿QUIÉNES ROMPEN “EL FEOMETRO”?

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Cuando de tecnología se trata ya no saben que más inventar. Acaba de salir al mercado una aplicación para el celular o tabla electrónica llamada el “uglymeter”, conocido en español como  “feometro”, lo cual no es otra cosa que un medidor de fealdad. Este programa puede decirte con seguridad cuán fea o linda es una persona; solamente tienes que tomarte una foto con tu celular y en menos de 10 segundos sabrás cuán atractivo eres.

Y lo mejor es que no tienes que arreglarte, maquillarte, soltarte el cabello o mucho menos sonreír para la foto, pues este programa solamente mide la simetría de tu cara, a través de la distancia que hay entre tus facciones. La puntuación va del cero al 10. Mientras más alto el número, más feo eres. Junto a la calificación, también aparece en la pantalla una frase sobre la persona fotografiada. Este comentario puede ser desde algo halagador como: “Eres tan bella que le provocas celos a Miss Universo”, hasta uno cruel como: “Eres tan feo que podrías hacer llorar a un ojo de vidrio”.

“LA COMPETENCIA ESTÁ FUERTE”

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Si eres una mujer soltera, como yo, seguramente has vivido un escenario similar al siguiente. Una noche te arreglas bien bonita, planchas el cabello, maquillas, te pones un vestido espectacular y dices: “Qué bien me veo. Seguramente hoy conozco a alguien”. Y sales de tu casa sintiéndote fabulosa y lista para “cazar”. Pero al llegar al club y mirar tantas mujeres bellas, lo primero que piensas es: “La competencia está fuerte”.

¡Por supuesto que la competencia está fuerte entre las mujeres latinas! Vivo en Miami y pienso que un día esta ciudad dejará de llamarse “La capital del sol” para ser reconocida como “La capital de las mujeres más bellas”. Aquí ves una impresionante fusión de despampanantes latinas con cuerpos esculturales.

¿A CUÁL ÁRBOL ESTÁS ATADO?

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Si te dijera: “Un gran elefante no puede mover una pequeña silla”, seguramente dirás: “imposible”. Y estás en lo cierto, pues este animal tiene la fuerza de arrancar un árbol de raíz con su trompa y hasta tumbar una casa sin esfuerzo. Pero, hay elefantes que aún con la fuerza que poseen son incapaces de mover una silla. Esto se debe a la manera en que fueron criados. Por naturaleza, el elefante desea recorrer la selva, pero cuando nace en cautiverio atan una pata a un árbol con una gruesa soga para evitar que se escape.