El ciclismo fomenta la salud cardiovascular y ayuda al hombre –como a la mujer– a mejorar su calidad de vida. Si usted, varón, pone a prueba diariamente su resistencia y practica este deporte, es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones, porque a largo plazo el mal uso puede afectar la próstata y su vida sexual. Cuando el ciclismo se practica a campo traviesa, donde hay golpes continuos no previstos contra el asiento, se generan microtraumas que pueden inflamar la próstata –glándula ligada a la función reproductiva– porque el 40 por ciento del semen proviene de esta. Por otro lado, el calor que genera el uso de ropa ajustada, la fricción de los testículos contra el asiento y el estrés al que se somete el cuerpo por la enorme cantidad de energía que se necesita para un ejercicio tan riguroso, son factores que podrían contribuir a la pobre calidad de esperma que influye en la vida reproductiva de cada varón.
Lo que se recomienda, en estos casos, es que cuando los hombres sepan que van a montar bicicleta por una vía en mal estado, se levanten cada cierto tiempo para evitar el golpe. Esto se debe hacer de manera sostenida. Por otro lado, en el mercado hay asientos especiales que permiten amortiguar el impacto y están diseñados para proteger la próstata.
Todo lo dicho no es una contraindicación para dejar de usar la bicicleta, pero sí una recomendación para su uso racional y con cuidado.











