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Martes 21 de Mayo, 2013

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Usted esta aquí Reportajes Especiales “CUÍDAME MI MALETA”

“CUÍDAME MI MALETA”

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No siempre es buena idea que nuestros hijos confíen demasiado en aquellos compañeros que no son considerados buenos amigos

A “Pedro” le encontraron marihuana en su maletín. Él no la vende, no la fuma y no la compró. Ahora debe de ir a la correccional y su futuro cambiará tanto como la estabilidad de la familia. Pedro sólo tiene 11 años y está sometido a verse como un delincuente y cargar con una pena moral tal vez de por vida… sabiendo que es inocente.

Este es un caso que puede ocurrirle a cualquier madre o padre de familia que tenga hijos estudiantes, y todo porque a algún compañero de estudio se le ocurrió introducir marihuana en la maleta de su hijo. Los motivos son varios: puede darse por temor del verdadero dueño de la hierba; porque el estudiantes que la fuma sale de esa forma de una situación incómoda; o porque tratan de incriminar a su hijo en un delito (con la esperanza de recibir una recompensa).

El caso de “Pedro” es el reflejo de un problema latente en algunas escuelas de Austin y, pese a la escasa información que suministró “Elodia” (la madre del estudiante implicado) a EL MUNDO Newspaper, nos enfocaremos en las severas consecuencias que afrontaría “Pedro” en el futuro, por causa de una situación en la que se vio involucrado inocentemente.

Dialogamos con el abogado Jeff Peek, de la oficina Peek & Toland Law Firm, para encontrar respuestas y aclaraciones respecto de este difícil tema. “Pedro” y “Elodia” son nombres ficticios que utilizamos para proteger la identidad de nuestros entrevistados.

 

LA INCRIMINACIÓN

El drama de “Pedro” empezó cuando terminaba la temporada de estudios. El alboroto propio de los chicos por salir de vacaciones tenía a los estudiantes alegres y relajados.

Emocionado, “Pedro” quiso hacer algo de deporte. Entonces, un amigo le ofreció cuidar su maletín de cuadernos para que él pueda cambiarse de ropa. “Pedro” entregó su maletín, sin imaginar lo que pasaría.

Minutos después, varios estudiantes comenzaron un juego que disgustó a profesores y personal de seguridad: lanzarse globos llenos de agua. De inmediato, las autoridades estudiantiles iniciaron un seguimiento para saber que alumnos comenzaron con la indisciplina.

Con ese fin, fue necesario revisar los maletines o mochilas de todo el alumnado que participó en el incidente. El ‘backpack’ de “Pedro” también fue revisado. Grande fue la sorpresa cuando las autoridades de la escuela encontraron marihuana dentro. “Pedro”, sorprendido por ese hallazgo, no sabía qué responder. Tras reponerse de la ingrata sorpresa, sólo atinó a decir que los estupefacientes no eran suyos, que nunca los había probado, vendido ni ofrecido a ningún compañero. Pero las reglas y normas de las instituciones educativas son muy claras, así que “Pedro” fue puesto a disposición de las autoridades encargadas de investigar la procedencia de esa hierba.

Con sólo 11 años de edad, “Pedro” afronta un “calvario” legal que ha destrozado la paz de su vida y la de sus sufridos padres: podría ser expulsado de la escuela y recluido en una cárcel juvenil.

 

EL DOLOR DE UNA MADRE

“Elodia” jamás imaginó que, como inmigrante y madre, se enfrentaría un problema tan grande como este. A pocas horas de ocurrido el incidente con la marihuana, las autoridades se contactaron con ella para comunicarle lo sucedido. El drama estalló en su hogar. Los pensamientos negativos y la angustia hicieron presa de ella.

Al día siguiente, “Elodia” le practicó una prueba casera (drug test) a “Pedro”, para saber si éste consumía marihuana. La prueba salió negativa. Con ese alivio, “Elodia” conversó con su hijo y le pidió que le cuente todo, cuidando cada detalle.

“Pedro” contó todo y “Elodia” lo expuso ante la directiva de la escuela. La única explicación posible es que la droga llegó al ‘backpack’ porque el ‘amigo’ de su hijo la puso ahí.

Con esa delicada afirmación, la directiva encaró al alumno aludido. Según “Elodia”, el jovencito aceptó la culpa. Estaba claro entonces que no fue “Pedro” quien llevó la marihuana a la escuela en su ‘backpack’. Aún así, las autoridades de la escuela insisten en culpar a “Pedro” por este hecho ilícito.

 

“ELODIA” Y SU BATALLA PERSONAL

Con todo en contra, “Elodia” decide buscar un abogado para enfrentarse a este monstruoso problema. Como primer paso, decide hacerle una prueba de drogas a su hijo, pero esta vez en un laboratorio reconocido por el sistema legal de Austin y por las cortes de Texas. “Elodia” se preparaba para enfrentar un proceso complicado. El resultado de esa prueba también salió negativo. Con la confianza de saber que su hijo no es un vicioso, esta madre-coraje insiste en la inocencia de su hijo.

“Elodia” confiaba en que las autoridades de la escuela creerían en un documento oficial, y así podría aclararse el problema, pero no fue así. Nadie quiere hablar con ella. Nadie le contesta las llamadas telefónicas. Ni siquiera le permiten hablar con los profesores del niño.

Por eso contrató a un abogado. Porque “Elodia” sabe que el problema es grave. Ahora depende de la experiencia de su abogado que “Pedro” no sea acusado de posesión y distribución de drogas, lo cual derivaría en su expulsión de la escuela e internamiento en un centro de detención juvenil. “Elodia” ya no puede controlar el destino de su hijo, que jura ser inocente.

 

PRESENTE Y FUTURO DEL CASO

Por estos días, “Elodia” espera entrevistarse por segunda vez con el abogado que eligió para defender a “Pedro”. Las circunstancias han obligado a “Elodia” a aprender de leyes. Ella se ha enterado, por ejemplo, que la ley permite que el padre o madre de un alumno PUEDE ir a la escuela a revisar el ‘locker’ donde guarda sus pertenencias el hijo-estudiante. La ley también le faculta a preguntar por la situación de su hijo-estudiante y por las amistades de éste.

La primera semana de agosto empieza otro ciclo escolar. Para entonces, “Elodia” deberá retomar la pesada tarea de demostrarles a las autoridades, con la pericia de su abogado, que su hijo no es un delincuente. “Elodia” espera que su hijo reingrese a las jornadas de estudio. A esta mamá le preocupa que su hijo interrumpa su aprendizaje y su desarrollo escolar. No concibe que por una falsa acusación, el récord de su hijo se manche para siempre. Esta sufrida madre cuenta que su niño apenas entiende lo que pasa. “Pedro” está recibiendo apoyo de una iglesia cristiana. Todos los principios que “Elodia” le inculcó a su hijo han sido reevaluados. Este terrible incidente ha provocado que una familia que antes fue feliz y abierta a la sociedad, hoy sea desconfiada y cautelosa.

 

LA IMPORTANCIA DEL ASESORAMIENTO LEGAL

Ante una situación como la que atraviesa la familia de “Elodia”, el experimentado abogado Jeff Peek recomienda actuar cuanto antes, y lo mejor es llamar de inmediato a un abogado ya que un profesional en el tema puede evitar complicaciones posteriores. En este caso, la mayoría de los padres de familia desconocen las normas y reglamentos de las escuelas en las que estudian sus hijos. A continuación, un breve diálogo con el experto.

 

¿Cuáles son las normas que aplican las escuelas frente a una situación como esta?

Las escuelas manejan cláusulas y pólizas de privacidad que sólo pueden ser conocidas por un abogado. Sólo un abogado tiene la facultad para acercarse a pedir información y conocer el caso del alumno o alumna acusado de cometer faltas graves contra las normas.

 

¿Qué deben hacer los padres de familia ante un problema que involucre a sus hijos con posesión de drogas en la escuela?

Estos casos son muy serios. Las escuelas tienen reglas internas que sancionan la indisciplina con castigos como la suspensión del alumno hasta el cumplimiento de labores comunitarias. Pero la cosa se complica cuando están involucradas las drogas porque, dependiendo del caso, se puede iniciar un proceso en las cortes juveniles. De ser hallado culpable, la vida del menor cambiará para siempre.

 

¿Hay demasiados casos de este tipo en Austin?

Si se conocen muchos casos. No tengo el dato exacto de la cantidad, pero últimamente se dan con más frecuencia. Y no sólo se trata de marihuana, sino con medicinas recetadas, como xanax, que los jóvenes las consumen cada vez más. Los padres deben estar atentos al comportamiento de sus hijos para evitar que se involucren en caso como estos.

 

¿Hasta donde llega la culpabilidad de “Pedro”?

Es un caso que indudablemente debe de llevar un abogado. Y es precisamente para demostrar si es inocente o no. Y otro tema es, que para ser culpable no necesariamente debe haber consumido drogas. El hecho de tener la droga en posesión o custodia es un delito.

 


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